Sonatas de Esclavitud o el poemario como lenguaje de ópera. 



Sonatas de Esclavitud es el segundo poemario de Mónica Méndez, sucesor de Palpitar Sonámbulo, del año 2023. Aquí estamos no solo frente a una continuación del poemario anterior, sino frente a una profundización radical en las posibilidades expresivas que, en su primer texto, ya se asomaban.

Bastante se ha hablado ya de la capacidad expansiva de este libro en sus lenguajes. Sucede que estamos frente a un texto aglutinante y ambicioso, pero, al mismo tiempo, armónico. La veta musical de la autora (quien lleva años de ejercicio como cantante) se deja ver no solo en las múltiples referencias que realiza a canciones, a partituras, o a elementos propios de la música docta, sino a una forma armónica en la cual conviven estos elementos junto a muchos otros en el texto.

De alguna manera, si bien hay varios poemas que dan cuenta de una suerte de vivencia que puede entenderse como “esclavitud” (que en el texto aparece referido fundamentalmente a experiencias ligadas con el dolor emocional y a la vivencia del patriarcado), las formas del poemario, sus lenguajes desplegados, tienden, mayormente, a la libertad. De esta manera, en el texto conviven ambas fuerzas.



Por ello pienso que Sonatas de Esclavitud es un texto que tiende al arte de la ópera, algo como una búsqueda de lenguaje total, pero contenido en el libro (gesto de expansión y contención). En la lectura del mismo va sucediendo una búsqueda de sublimación a través de las formas. Hablamos de una convivencia armónica de caligramas, collages, ilustraciones, textos con mucha adjetivación, partituras, canciones de post punk, referencias al cine de Michel Gondry, cierta estética japonesa, junto a ecos de la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz y de Gabriela Mistral. Sin cabida al caos.

El gesto es apolíneo, tal como en una sonata.


En relación a los poemas como tal, cabe señalar que hay una intención particular en la autora: su forma de escribir bebe, en gran medida de una poética antigua. Mónica usa un lenguaje que no resulta común en la poesía actual, tanto por las palabras escogidas, como por el tipo de metáforas usadas, el particular uso de la rima y la adjetivación algo barroca. En este sentido, se tiende un ligero puente con una parte de la lírica de G. Mistral, pero también con los primeros libros de Stella Díaz Varín y, como he dicho arriba, con Sor Juana Inés de la Cruz. Destaca en este sentido, un erotismo sugerido (contenido también) que atraviesa parte del texto.



Todos estos elementos, y otros más, hacen de este poemario una fuente profusa para la lírica chilena actual. Un gesto particular que destaca la obra de Mónica Méndez y la coloca en un sitial especial de la poesía escrita por mujeres en la actualidad. Y tiendo a preguntarme, luego de leer Sonatas de Esclavitud, ¿será que Mónica nos está mostrando cómo todo el arte del pasado está vivo y palpitante en esta época supuestamente digital?

                                                                                                                                    Mauro Nuñez.

Escarcha, de Liberata Cáceres.


 Compartimos el día de hoy el texto Escarcha de Liberata Cáceres, texto que es parte del fanzine Algebra Travesti, Soluciones Empolvadas para unx Segregadx.

Escarcha se mueve, con sutileza y descaro, entre la crónica descarnada y la prosa poética. Con ecos de Lemebel a ratos, rescatando una parte silenciosa (o silenciada) de Chile, de la vida travesti y de lxs trabajadores sexuales y de una masculinidad más frágil de lo que siempre se muestra.

Compartimos a continuación una reseña de la autorx y el texto en cuestión.





primero de junio de dos mil veintiséis / antología colectiva

 

primero de junio de dos mil veintiséis
antología colectiva

zine entregado el lunes primero de junio de dos mil veintiséis durante las protestas surgidas en torno a la primera cuenta pública de José Antonio Kast

esto no tiene precio alguno
es solo una respuesta en formato de poemas

ilustración de portada:
dibujo de un niño de primero medio, de un liceo de Valparaíso
 
 

 

participaron:

Gonzalo Robles
Michelle Parra
Cristobal Arriagada
Amapola Fuentes
Mauro Rojas
Ernesto Guajardo
John Uberuaga
 
 
lealo acá

 
 

Sobre Murmuraciones. Volver sobre los Poemas, de María Rosa Casanova

 


Es bien probable que una de las funciones de la poesía aún radique en su posibilidad alquímica. En ciertos casos, se trata de transformar dolores, personales y colectivos, en textos o cantos que pueden permitir al lector (u oyente) y al poeta habitar un territorio. En ocasiones, ese territorio es el propio cuerpo.


Para quien escribe, es una labor como esta la que realiza María Rosa Casanova en Murmuraciones, Volver sobre los Poemas, (editorial Desobediente, 2025). Un título curioso, puesto que deja en evidencia un proceso: la autora pasó por los poemas de este libro en dos períodos distintos. Hay aquí un revisitar y un re-escribir.


El poemario, de hecho, se divide en dos partes. La primera de ellas “Primeros Poemas” contiene el poemario “original”, publicado en el 2017. La segunda parte, “Volver sobre los poemas”, data del 2022. Esto hace que el libro tenga una riqueza particular. Los cinco años que separan las dos partes del texto, en este caso, permiten que el libro se comunique consigo mismo, se mire en un espejo.


La primera parte recoge con cierta contención y sobriedad las principales temáticas que aparecen en estas “murmuraciones”. De inmediato llegan, al lector, los nacimientos, las muertes, las violencias vividas por una madre o una abuela, la violación, el abandono de un padre, la soledad impuesta, entre otras vivencias que, desde el primer momento, hacen de este libro un espacio de contención para las mujeres (o para muchas mujeres), en tanto que a ellas les ha correspondido sobrevivir una parte fundamental de las heridas de nuestra cultura: la estela de muerte que deja el patriarcado. Esta primera parte tiene un tono nocturno. Hay además una conversación constante con citas de autores como Kundera, Lola Hoffmann, Pizarnik y el propio diario de la autora. Estamos, claramente, ante un texto que funciona y se lee en diálogos.


Por otra parte, la segunda sección del texto, amplía y abre los espacios de la primera. Para comenzar, la musicalidad cambia, los versos son más largos, las imágenes adquieren mayor dinamismo y versatilidad (esto denota un cambio en la escritura ¿fruto de los años?). Y el dolor que aparece como motor y palabra en la primera parte aquí, aún presente, se licúa y se hace mas liviano, se expande y se transforma. Aparecen poemas donde se hace universal como recorrido vital. El lector termina percibiendo que en todos cabe un espacio de profundidad enorme que nos puede llevar a la transformación que sucede en el texto. Uno crece con él.


De alguna manera, el murmullo es también canto. Así ocurre la profecía que aparece en esta cita de Gabriela Mistral: “Otra mujer cuenta lejos/ historia que salva y libera”.


Mauro R. Núñez.








La canícula en Santiago de Chile - poema de Gonzalo Robles F.

 

Hace dos semanas realizamos tanto en Valparaíso como en Santiago, nuestro primer homenaje al poeta Rodrigo Lira Canguilhem, donde se dieron cita escritores y poetas de ambas ciudades. 


Algunos de ellos tuvieron la deferencia de escribir un texto especialmente para la ocasión. Así es que rescatamos este texto del poeta Gonzalo Robles F, quien, con sumo conocimiento del Chile de los ochenta y de la vida del autor homenajeado (así como la escena literaria de la época) nos comparte este texto que no solo poetiza la vida y el deceso de Lira, sino que sirve como trazo de su mundo, que fue también el mundo de muchos, uno que sigue vivo de alguna manera en nuestra memoria y quehacer, a modo de resistencia.


Compartimos a continuación el texto de Gonzalo Robles F.












La canícula de Santiago de Chile


Sol abrasivo que consume el oxígeno
asfalto derretido, arde la epidermis
sopor que aplaca cabezas
mientras deambulan por el Paseo Ahumada.

Hay hombres de traje gris y lentes oscuros
Chevrolet Impala transitan sin patente
el sobreentendido es un código necesario
incluso en los patios del Instituto Pedagógico.

Calor que irrita, crea espejismos en el aire
o tal vez solamente él los observa
en su ficción o producto de inhalar
lubricante para motores de origen americano.

La gente desconfía, ahuyenta a personas
con apenas irrumpir en círculos sociales
sólo tendrás piedras
y un aire espeso que confundir con cannabis.

Gerardo de Pompier se ofusca, lo altera
ha percatado que el homenaje es también
una parodia de finísimo sarcasmo
eres un artista del pop y del pap art
“son frustraciones erótico- sentimentales, Enrique”.

El galardón de la Revista La Bicicleta
influjo que no alcanza
para llenar el vacío, la soledad en su departamento
Cecilia Aguayo se arrepiente
no percibe las señales a tiempo
la beca de psiquiatría resulta insuficiente.

El calor sigue haciendo estragos
asfixia, como los reflectores del set televisivo
Alejandro Chávez lo recibe con fanfarria
mientras Yolanda Motecinos admite
vulgarización de la cultura en 525 líneas.

No bastaron sus pajas de cada noche
los pitos nuestros de cada día
tampoco opiáceos, psicofármacos
botellas de vino, cerveza, pisco o agua mineral.

No aguantó más
el verano de 1981 fue implacable
la desesperación circuló por sus pulmones
desde Grecia 907 sintieron un alarido
que provocó choques de camiones de soldados
con tanques atascados en el asfalto
estallaron las ventanas del edificio Diego Portales
se disipó el esmog, la gente pudo respirar
y los niños cantaron en las micros
más fuerte que nunca
quizá si por primera vez con alegría.



Nota: Mauro Cronenberg.
Foto: Gonzalo Robles leyendo un texto en acto homenaje a Rodrigo Lira, 22 de enero del 2026. 
Santiago, librería Libros de Ocasión. Al fondo se ven la poeta Renata Juica Villamán y Rick Rodriguez.