Sobre Murmuraciones. Volver sobre los Poemas, de María Rosa Casanova

 


Es bien probable que una de las funciones de la poesía aún radique en su posibilidad alquímica. En ciertos casos, se trata de transformar dolores, personales y colectivos, en textos o cantos que pueden permitir al lector (u oyente) y al poeta habitar un territorio. En ocasiones, ese territorio es el propio cuerpo.


Para quien escribe, es una labor como esta la que realiza María Rosa Casanova en Murmuraciones, Volver sobre los Poemas, (editorial Desobediente, 2025). Un título curioso, puesto que deja en evidencia un proceso: la autora pasó por los poemas de este libro en dos períodos distintos. Hay aquí un revisitar y un re-escribir.


El poemario, de hecho, se divide en dos partes. La primera de ellas “Primeros Poemas” contiene el poemario “original”, publicado en el 2017. La segunda parte, “Volver sobre los poemas”, data del 2022. Esto hace que el libro tenga una riqueza particular. Los cinco años que separan las dos partes del texto, en este caso, permiten que el libro se comunique consigo mismo, se mire en un espejo.


La primera parte recoge con cierta contención y sobriedad las principales temáticas que aparecen en estas “murmuraciones”. De inmediato llegan, al lector, los nacimientos, las muertes, las violencias vividas por una madre o una abuela, la violación, el abandono de un padre, la soledad impuesta, entre otras vivencias que, desde el primer momento, hacen de este libro un espacio de contención para las mujeres (o para muchas mujeres), en tanto que a ellas les ha correspondido sobrevivir una parte fundamental de las heridas de nuestra cultura: la estela de muerte que deja el patriarcado. Esta primera parte tiene un tono nocturno. Hay además una conversación constante con citas de autores como Kundera, Lola Hoffmann, Pizarnik y el propio diario de la autora. Estamos, claramente, ante un texto que funciona y se lee en diálogos.


Por otra parte, la segunda sección del texto, amplía y abre los espacios de la primera. Para comenzar, la musicalidad cambia, los versos son más largos, las imágenes adquieren mayor dinamismo y versatilidad (esto denota un cambio en la escritura ¿fruto de los años?). Y el dolor que aparece como motor y palabra en la primera parte aquí, aún presente, se licúa y se hace mas liviano, se expande y se transforma. Aparecen poemas donde se hace universal como recorrido vital. El lector termina percibiendo que en todos cabe un espacio de profundidad enorme que nos puede llevar a la transformación que sucede en el texto. Uno crece con él.


De alguna manera, el murmullo es también canto. Así ocurre la profecía que aparece en esta cita de Gabriela Mistral: “Otra mujer cuenta lejos/ historia que salva y libera”.


Mauro R. Núñez.