Hace dos semanas realizamos tanto en Valparaíso como en Santiago, nuestro primer homenaje al poeta Rodrigo Lira Canguilhem, donde se dieron cita escritores y poetas de ambas ciudades.
Algunos de ellos tuvieron la deferencia de escribir un texto especialmente para la ocasión. Así es que rescatamos este texto del poeta Gonzalo Robles F, quien, con sumo conocimiento del Chile de los ochenta y de la vida del autor homenajeado (así como la escena literaria de la época) nos comparte este texto que no solo poetiza la vida y el deceso de Lira, sino que sirve como trazo de su mundo, que fue también el mundo de muchos, uno que sigue vivo de alguna manera en nuestra memoria y quehacer, a modo de resistencia.
Compartimos a continuación el texto de Gonzalo Robles F.
La canícula de Santiago de Chile
Sol abrasivo que consume el oxígeno
asfalto derretido, arde la epidermis
sopor que aplaca cabezas
mientras deambulan por el Paseo Ahumada.
Hay hombres de traje gris y lentes oscuros
Chevrolet Impala transitan sin patente
el sobreentendido es un código necesario
incluso en los patios del Instituto Pedagógico.
Calor que irrita, crea espejismos en el aire
o tal vez solamente él los observa
en su ficción o producto de inhalar
lubricante para motores de origen americano.
La gente desconfía, ahuyenta a personas
con apenas irrumpir en círculos sociales
sólo tendrás piedras
y un aire espeso que confundir con cannabis.
Gerardo de Pompier se ofusca, lo altera
ha percatado que el homenaje es también
una parodia de finísimo sarcasmo
eres un artista del pop y del pap art
“son frustraciones erótico- sentimentales, Enrique”.
El galardón de la Revista La Bicicleta
influjo que no alcanza
para llenar el vacío, la soledad en su departamento
Cecilia Aguayo se arrepiente
no percibe las señales a tiempo
la beca de psiquiatría resulta insuficiente.
El calor sigue haciendo estragos
asfixia, como los reflectores del set televisivo
Alejandro Chávez lo recibe con fanfarria
mientras Yolanda Motecinos admite
vulgarización de la cultura en 525 líneas.
No bastaron sus pajas de cada noche
los pitos nuestros de cada día
tampoco opiáceos, psicofármacos
botellas de vino, cerveza, pisco o agua mineral.
No aguantó más
el verano de 1981 fue implacable
la desesperación circuló por sus pulmones
desde Grecia 907 sintieron un alarido
que provocó choques de camiones de soldados
con tanques atascados en el asfalto
estallaron las ventanas del edificio Diego Portales
se disipó el esmog, la gente pudo respirar
y los niños cantaron en las micros
más fuerte que nunca
quizá si por primera vez con alegría.
Nota: Mauro Cronenberg.
Foto: Gonzalo Robles leyendo un texto en acto homenaje a Rodrigo Lira, 22 de enero del 2026.
Santiago, librería Libros de Ocasión. Al fondo se ven la poeta Renata Juica Villamán y Rick Rodriguez.
